Caracol de la huerta o vulgar.

 

Aunque no es un cebo tradicional de mar, puede constituir un eficaz sustituto para capturar algunas especies de las más usuales en la pesca deportiva.

Recordemos que el caracol vulgar –como todos los caracoles- es un molusco gasterópodo, con un cuerpo carnoso susceptible de ser puesto en el anzuelo.

En cierta ocasión, me hallaba pescando lábridos (julias, serranos, durdos o maragotas etc.) con caña desde un acantilado. La pesca se estaba dando bien –quizás demasiado bien- y la cantidad de picadas y peces que había puesto en tierra, habían terminado con mi provisión de gusanas. Estaba pensando ya con tristeza que pronto debería irme a casa ante la ausencia de cebo, cuando un hombre que paseaba por allí se acercó con curiosidad a ver la pesca y le comenté el problema.

Entonces me dijo que lo mejor que podía hacer era capturar algunos caracoles de los que abundaban por el lugar, sacar la carne, hacerlos tiras con la navaja y seguir pescando con ellos.

Efectivamente, pude continuar pescando toda la jornada y llenar la cesta.

En posteriores ocasiones, he comprobado que el caracol vulgar de tierra no sólo es apto para lábridos, sino también para muchos otros peces, como la herrera, perla o mabra, por ejemplo, que pica también con decisión a este molusco terrestre.

Así que ya lo saben: no sólo es efectivo para los grandes ciprínidos, como ya saben los aficionados de agua dulce, sino que puede depararnos muy gratas sorpresas en la pesca de mar....

 

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