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FALTA DE CRITERIO
El motivo de esta carta no es otro
que poner de manifiesto la situación de acoso
al que nos estamos viendo sometidos, cada vez con mayor
intensidad, los pescadores deportivos que nos hacemos
a la mar en pos del bonito. Por desgracia, la actuación
irresponsable de aquellos que se saltan las más
elementales normas de comportamiento, faltando al respeto
a las tallas mínimas, olvidando el cupo o vendiendo
las capturas, nos sitúa al resto del colectivo
en un complicado contexto.
El asunto no iría más
allá de lo anecdótico cuando las cofradías,
encargadas de velar por el cumplimiento de las disposiciones
y de denunciar estas y otras prácticas, se pasan
el día mirándose el ombligo, obsesionados
en ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio.
Sin ir más lejos, algunos de sus representados
cometen un día sí y al otro también
auténticas tropelías, ya sea mediante
la actuación de arrastreros o con el calado de
betas, sin que se haga el menor esfuerzo para poner
fin a estas injustas y dañinas actuaciones que
devastan los recursos marinos.
En resumidas cuentas, en todos los
sectores hay ovejas negras que terminan por contaminar
al resto de sus compañeros. Sin embargo, la amplitud
de miras debiera ser el común denominador en
el funcionamiento de la Administración en el
ejercicio de sus funciones y, si bien se nos ha de exigir
a todos los pescadores deportivos el cumplimiento de
lo dispuesto con celo, y de este modo se despliegan
una pléyade de medios para garantizar que así
sea, que tal consigna se extienda también a todos,
profesionales o aficionados, que nos hacemos a la mar.
Fernando del Río
Castro-Urdiales (Cantabria)
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