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| Bonitos del norte. |
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| Por Juan Laka
Fotografías y texto. lubinaman@yahoo.es
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Como cada año por estas fechas, los amantes
de la pesca del bonito en el Cantábrico comienzan
a poner a punto los aparejos de sus embarcaciones.
Y es que la temporada veraniega, que coincide con
la campaña del bonito, ya está encima.
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| En
realidad, este bonito al que nos referimos no es el
pez que se conoce por “bonito” en otros lugares o sea,
la especie Sarda sarda, sino Thunnus
alalunga, también llamado atún blanco, claro
o albacora. Este túnido presenta como principal rasgo
diferencial la longitud de sus aletas pectorales, que
llegan a sobrepasar la aleta anal.
De
todas formas, casi todos los miembros de esta familia,
se pueden capturar de forma semejante, con la única
diferencia que marcará el peso. Es decir, que lo que
cambia es la robustez del aparejo, en función del peso
del pez que perseguimos.
Estamos
hablando, por supuesto, de la captura de túnidos mediante
la técnica conocida como cacea o curricán, que es la
más tradicional y deportiva.
El
bonito se acerca en verano a las costas del Golfo de
Vizcaya y muchas embarcaciones, deportivas o profesionales,
salen a su encuentro.Los profesionales los pescan con
cebo vivo, regando la mar para simular un bálamo de
pececillos saltando desesperados en superficie. Pero
los pescadores deportivos utilizan señuelos artificiales
de colores, que serán los encargados de incitar al pez
a picar.
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Secuencia de una captura: picada -aviso al patrón para
que pare la embarcación y a compañeros para retirar
el resto de cañas -, trabajando la captura y ya la pieza
cobrada. |

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Lógicamente,
con esta técnica y estos señuelos, también podremos
engañar a otros pelágicos. Algunos de estos, de gran
talla, romperán los aparejos destinados a los bonitos,
que no suele pasar de diez kg. de peso.
¿Cualquier
embarcación sirve? Bueno, en principio sí. Lo que
ocurre es que los bálamos de bonitos no acostumbran
pegarse mucho a tierra, por lo que necesitaremos embarcaciones
con las que poder internarnos unas cuantas millas
en mar abierto.
Recordemos
que todos los túnidos son peces pelágicos acostumbrados
a vagar por las grandes masas oceánicas y que, aunque
suelan encontrarse cerca de las capas superficiales,
nunca estarán cómodos en aguas de poco calado.
Por
tanto, en el Cantábrico, durante el verano, los podremos
encontrar al límite del talud de la plataforma continental,
es decir a unas cinco millas de tierra, pero en el
Mediterráneo a veces tendremos que adentrarnos más
de veinte millas, para alcanzar los cien metros de
profundidad con la sonda. |
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Lógicamente,
necesitaremos embarcaciones lo suficientemente grandes
y marineras para alejarnos tanto, lo que constituye
el primer impedimento para su pesca.
Lo
normal, en una embarcación aparejada para esta pesca
es desplegar un mínimo de cuatro cañas, dos por banda,
más abiertas y otras dos por popa, a mayor profundidad.
Pero el número de cañas dependerá de las características
del barco y de las habilidades de sus tripulantes.
El
bonito es un feroz predador, que se alimenta con voracidad
de peces pelágicos a los que atacan en grupo.
Si
logramos dar con un bálamo de bonitos o de cualquier
otro túnido, las picadas pueden ser constantes y tener
todas las cañas combadas en cuestión de segundos.
Es entonces cuando se acumula el trabajo abordo y
se pone a prueba la destreza de los tripulantes, que
tendrán que luchar a brazo partido con estos combatientes
natos.
Recordemos
que todos los túnidos son grandes nadadores, que desarrollan
una fuerza excepcional y que no se rinden fácilmente.
Eso, por no hablar sobre sus virtudes culinarias,
pues el bonito del norte es considerado por muchos
el pez más sabroso y que más preparaciones permite
de cuantos pueblan la mar.
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