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| Chicharros en embarcación. |
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La pesca deportiva desde embarcación
no equivale a capturar enormes ejemplares con aparejos
costosos y equipo sofisticado.

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Algunas
especies, como el chicharro o jurel, no requieren
demasido esfuerzos ni medios técnicos, y proporcionan
grandes satisfacciones. Además, dado su comportamiento
gregario, podemos capturar muchos especímenes seguidos
y ni siquiera habremos de internarnos en mar abierto
para encontrar bancos abundantes.
Lo
único que debemos tener en cuenta es la estacionalidad,
que cambia en función del lugar en el que nos encontremos.
Los jureles, en casi toda Europa, en el Mediterráneo
y en muchos otros puntos del planeta, se acercan periódicamente
a tierra en grandes bálamos.
Los
más pequeños llegan hasta el interior de los puertos
y de las bahías. A veces, los podemos ver en los lugares
más recogidos, formando nubes de ejemplares inmaduros
de unos pocos centímetros de longitud que se apiñan
cerca de la orilla. Luego, están los de tamaño mediano
que buscan instintivamente más agua, y se localizarán
cerca de tierra, pero ya con una o dos decenas de
metros de profundidad. Por último, los grandes ejemplares,
que pesan alrededor de un kilogramo, evitarán vivir
dentro de puertos, bahías o ensenadas, pero, en determinadas
fechas, podremos encontrarlos a una o dos millas de
la costa, a condición de que haya calado suficiente
para que se sientan cómodos.
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Recordemos
que los jureles son, como todos los carángidos, grandes
nadadores, animales diseñados para triunfar en los
grandes espacios oceánicos y depredadores insaciables.
Estas
características les confieren un gran atractivo para
la pesca deportiva, pues son luchadores tenaces y
entran bien a cualquier señuelo o carnada que les
presentemos.
En
España contamos con dos subespecies muy próximas (Trachurus
trachurus y Trachurus mediterraneus) que, a efectos
de su pesca, puden ser tratadas como una sola. También
su prima, la caballa, es susceptible de ser capturada
con las mismas técnicas.
En
realidad, para pescar chicharros no necesitamos gran
cosa. Bastará con el equipo más sencillo y el señuelo
más rudimentario para que este pez nos haga los honores.
Aunque
podamos capturarlo con cebo, lo más divertido y eficaz
resulta su pesca con señuelos artificiales. Quizás
lo más práctico sea emplear la técnica de curricán
ligero o cacea costera, que consiste en navegar con
uno o varios aparejos largados en busca del pez.
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Ya hemos indicado que casi cualquier
señuelo le va bien, pero me suelo decantar por las
cucharillas onduladas en plata u oro, o los señuelos
medianos de plumas de colores. Dado que nos las veremos
con peces que raramente superan los dos kilos, ni
siquiera necesitamos caña, ni demás complementos habituales
en la pesca desde embarcación.
No
obstante, la caña nos parece más deportiva, por lo
que siempre aconsejamos su uso. Debemos recordar siempre
su pequeña talla para no sobredimensionar la resistencia
del equipo, lo que es muy habitual. En ese caso, con
unas cañas y unos sedales demasiado robustos, perderemos
sensibilidad y deportividad.
Esta
situación es muy habitual y a menudo encontramos embarcaciones
con aparejos preparados para túnidos, pongamos por
caso, que luego han pescado jureles o caballas, por
ejemplo.
Otro
factor que hay que tener siempre presente es que estamos
hablando de pescado azul, por definición más delicado
que el blanco.
Así
que todos los cuidados que tengamos en su manipulación
serán pocos, si lo vamos a destinar al consumo humano.
El chicharro posee una carne sabrosa y francamente
grata. Cocinado al horno, bien fresco y pescado con
anzuelo, hará las delicias del más delicado paladar.
Ahora bien, si lo hemos golpeado, su carne se convertirá
en una masa incomible. |
| Por eso, cuando pesquemos
chicharros, capturemos sólo los que vayamos a comer y
tratemos las capturas con mimo. Nosotros seremos los primeros
recompensados. |
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