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| Pesca al coup en
la mar. Primera parte. |
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Texto: Juan
Bautista García Pérez-Castejón, fotos: Javier García-Egocheaga |
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La
modalidad de pulso (coup) consiste en lanzar, clavar
y recuperar un pez con una caña desnuda a la que hemos
colocado un sedal anudado a la puntera. La base principal
de esta modalidad es el cebado de la zona, ya que
sin él, difícilmente podremos obtener alguna captura.
Esta modalidad, como casi todas, tienen su origen
en agua dulce, pero ha tomado un tremendo auge en
el mar, sobre todo en los puertos y zonas rocosas.
Este
tipo de pesca propicia sentir la picada de los peces
directamente en la puntera de las cañas. Por ello
se fabrican sin anillas y sin porta carretes, porque
el pescador de coup mantendrá la caña en la mano y
clavará la pieza en el momento que advierta la picada.
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¿Dónde
y cuándo practicar esta modalidad?
El
coup o pesca a pulso es una modalidad que se puede
practicar en cualquier sitio, siempre y cuando nos
encontremos cómodos en el lugar elegido. Cuando la
practicamos dentro de los puertos, la meteorología
apenas influye en su desarrollo. Pero, sin embargo,
cuando la practicamos fuera de las zonas abrigadas
o resguardadas del viento, descubrimos que se hace
más difícil y más pesada. Por ello, considero que
debemos primero saber distinguir el estado del mar,
antes de decidirnos por una zona u otra. Por ejemplo:
Cuando el mar está como una balsa de aceite o un espejo
y apenas hay viento, se dice que está en calma (calma
chicha). Cuando aparecen pequeños rizos superficiales
y acompañados de una ligera brisa, se dice que hay
ventolina (rizado). Cuando ya empiezan a aparecer
pequeños borreguillos por encima de la superficie
marina y la brisa empieza a convertirse en viento,
se dice que hay marejadilla. |
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Cuando estos borreguillos se convierten en crestas
de espuma y las olas empiezan a ser más largas, se
dice que hay marejada (brisa fresca). Cuando la fuerza
del viento es mayor y las olas empiezan a ser escarpadas
y muy largas, se dice que hay fuerte marejada (frescachón).
Cuando el viento arrastra a las olas en capas espesas,
se dice que hay mar gruesa o muy gruesa (temporal).
Cuando las olas ganan altura y el temporal se endurece
dejando una superficie blanca, se dice que la mar
está arbolada (temporal duro). Y, por último, cuando
el mar arrastra por el aire rociones de espuma y el
viento ha conseguido sobrepasar los 50 nudos, se dice
que hay temporal huracanado (mar montañosa).
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| Cañas. |
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Con relación a las cañas, el
mercado es muy extenso, ya que podemos encontrar varios
tipos: telescópicas y enchufables.
Con
respecto a las medidas, pueden llegar hasta los 14,5
m. de longitud, pero solamente las enchufables, ya que
las telescópicas es muy difícil que se fabriquen tan
largas, debido a que son muy difíciles de manejar, se
tiene un mal control del flotador por la excesiva longitud
de la línea y por la dificultad de lanzar flotadores
de muy poco peso; el caso es que cada día se utilizan
menos, y difícilmente
se fabrican ya por encima de los 10 m.
Sin
embargo, las enchufables permiten el lanzamiento de
todo tipo de flotadores – al margen del peso que tengan
estos-, permiten la precisión en el clavado, se tiene
un control total sobre el flotador en todo momento y
de la profundidad a la que se pesca. Pero, para que
sean efectivas, debemos colocar un amortiguador en la
punta. Este amortiguador no es más que un elástico de
diferentes texturas y elasticidad, que permite amortiguar
la fuerza de las sacudidas de los peces.
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Los
materiales con que se fabrican estas cañas son muy diversos:
desde el carbono, grafito, kevlar o fibra de vidrio,
hasta el titanio. Pero hay tener en cuenta que, a mayor
longitud, mayor peso; por ello el material que debemos
elegir para este tipo de caña será siempre muy liviano,
descartando las más pesadas. Con respecto a la acción,
son parabólicas, con repartición a la puntera, pero,
al mismo tiempo, algunas son de acción más rápida, debido
a que el pescador debe clavar la pieza en el momento
de advertir la picada.
Las
pruebas de flexibilidad que tenemos que hacerle a una
caña para saber si es buena, son varias. Por ejemplo:
Debemos colocar la caña extendida horizontalmente, con
la puntera a unos 20 ó 25 cm. del suelo y propinar un
fuerte golpe de muñeca hacia arriba. En esta maniobra
se observará que la puntera debe subir y bajar rápidamente
hasta rozar el suelo, y de esta forma se observará la
flexibilidad que tiene la puntera. Otra de las pruebas
que se pueden realizar es la de flexibilidad del arco.
Ésta, la realizaremos simplemente anudando un sedal
a la puntera y tirando hacia abajo. De esta forma, observaremos
el arco que se produce y se determinará la resistencia
que tiene la caña.
Mientras
llevamos a cabo lo anterior, la caña no debe hacer ningún
ruido extraño. Por otro lado, cuando realicemos estas
maniobras, nunca las haremos con brusquedad, sino que
simularemos los distintos tirones que puede producir
un pez. |
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