Estoy
intentando capturar Lisas... esas que con las grandes
inundaciones entraron por el canal y cuando cerraron
las compuertas ahí quedaron, se hicieron enormes, se
reprodujeron y ahora yo estoy intentando pescarlas.
¡Qué desafío!.
Es un arte difícil el de engañarla,
hay que esconderse muy bien, pues es muy miedosa e impredecible,
que “si salta no come”, que “del bote no se puede pescarla”,
que “antes de una tormenta come bien” , o que se yo,
lo que si se es que cuando pican...es una explosión!!!
La lucha que da una Lisa es algo que un pescador no
va a olvidar muy fácil, mas bien se va a preparar mejor
para enfrentar a tan digno oponente
,en otras palabras, la Lisa de carácter desconfiado
y sumamente huidiza, es tal vez el mayor desafío para
los pescadores deportivos.
Y
ahí estaba, yo, con mi chaleco desbordante de cosas,
(de las que solo uso un 50%, pero se llevan, por si
acaso...)escondido entre los juncos, observando atónito
la cantidad de Lisas enormes que se movían en el claro
en el que estaba ubicado. Camuflado naturalmente por
un alto manto de junco, pude experimentar un encuentro
cara a cara con la naturaleza, mientras me dedicaba
a observar el movimiento de las Lisas, apareció una
hermosa familia de Carpinchos (son roedores de hasta
80 kgms. de peso que habitan las lagunas y bañados desde
el centro de Buenos Aires hasta el Norte y, en peligro
de extinción, por lo valioso de su cuero) en donde la
madre con sus dos cachorros cruzaban nadando delante
de mí fue
una situación que lamentablemente fue la primera y (hasta
ahora) última vez que me paso y creo es bueno compartir
con ustedes.
Volvamos a las
lisas, elegí para el momento unas boyas rojas y blancas,
encarne, y ¡Boyas al agua!. El pique de la Lisa es muy
rápido y sutil, así que hay que estar muy atento para
no perderlo, se manifiesta en la boya con un temblor
rápido de la misma, o bien con una pequeña llevada que
no brinda muchas posibilidades de clavar con éxito,
eso, si pican; lo más normal es que jueguen con nuestras
boyas y lleven nuestros nervios al punto del colapso!,
si tenemos la suerte de poder clavarla tenemos diversión
asegurada. Luego de que tome la carnada, correrá violentamente
hacia los costados buscando donde cortar el nylon,
es por eso que tenemos que asegurarnos de regular muy
bien la estrella del freno del carrete.
Luego
de errar una cantidad que no he contado, mejor dicho
he perdido la cuenta, de piques mi paciencia tubo su
compensación,
tiembla la boya. , dudo....., AHORA!, coletazo
y salto que me confirman que del corazón ando bien,
que pique!, este momento por corto que sea, es el que
me obliga a tener paciencia,
a esperar, corre a los juncos me saca como 12
metros de nylon, ahí la freno, se viene, a recoger a
máxima velocidad, si no se desengancha, Dios que momento,
a tres metros mío, inesperadamente dobla hacia el medio
del bañado, directo a la gambarrusa, y OTRO SALTO!!,
esto me obliga a ajustar la estrella, si gana la gambarrusa
corta seguro, pienso, la paro, hay una tregua, ahora
soy yo el que pelea, la apuro tiro el anzuelo hacia
mí, la quiero tener cerca, poder verla, Dios, quiero
ganar esta lucha!.
Esta
ahí solo dos metros me separan de la gloria..., ya
esta, pienso, error!, corre, todavía le quedan fuerzas,
esta sana, y no se va a entregar, claro que no, su
instinto primitivo le dice que tiene que escapar,
tiene que liberarse del objeto extraño en su boca,
y va a utilizar todo lo que genéticamente a través
de los años han ido aprendiendo, los saltos, la gambarrusa, los
juncos, todos son sus aliados, ahora se esta cansando,
lo siento en mi línea, no me quiero confiar, las Lisas
son muy astutas, aflojo la estrella para una corrida,
quizás la última, vuelve a estar cerca, recojo despacio,
muy despacio y logro tomarla le quito el anzuelo,
foto y le pido encontrarla la próxima vez.
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El pique, ¡una explosión!.
La picada.

Momento de tensión.

!Aún quedan fuerzas¡
La
alegría de la captura...
Después
de oxigenarla y descansarla de la dura lucha, justo
en el momento que se perdía me pareció oír...
La próxima
gano yo!! |