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| Pesca costera:
¿de día o de noche? |
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En la mar, al igual que en tierra, hay
especies depredadoras y otras que son, básicamente,
presas. Aunque esto resulte un poco simplificador,
puesto que una misma especie puede -y a menudo es-
presa y depredador al tiempo, asumiremos este esquema
con objeto de facilitarnos las cosas.
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Del mismo modo, podríamos decir que la mayoría
de los grandes predadores son nocturnos o prefieren
cazar de noche. Las presas, básicamente, herbívoras,
suelen optar por el régimen diurno, salvo algunas
especialmente adaptadas a la oscuridad.
Muchas de las potenciales capturas del pescador deportivo
de costa mantienen su actividad tanto de día
como de noche. No obstante, es a partir del ocaso
cuando se capturan la mayoría de los grandes
peces con caña en aguas costeras.
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Los ecosistemas litorales,
muy ligados todos ellos a la luz, mantienen unas pautas
constantes con respecto a ésta. Así, de
día observamos cómo algunos seres desarrollan
una intensa actividad y viceversa. Por ejemplo, cefalópodos,
crustáceos, grandes espáridos y serránidos
son básicamente nocturnos. Por el contrario,
pequeños espáridos y serránidos,
así como toda la familia de los lábridos,
son esencialmente diurnos. Otros, como lubinas, salmonetes
y la mayoría de los pelágicos que recaban
en nuestras costas, se alimentan tanto de día
como de noche, pero a menudo prefieren hacerlo en la
oscuridad, porque esto les permite acercarse más
a tierra o explorar aguas de menor profundidad -que
suelen ser las más ricas en nutrientes-.
De lo anterior, cabe inferir que el
pescador deportivo costero que persigue grandes piezas
desde tierra, suela hacerlo de noche. Tal es el caso
del surf-casting pesado, que se practica mayoritariamente
de noche con la esperanza de alcanzar ejemplares de
talla respetable, que se ponen a tiro de caña
únicamente cuando el astro rey se eclipsa en
el horizonte. |
Sin embargo el pescador con material ligero, dirigido
a pequeñas piezas -como es el clásico
"corchero" que vemos cualquier tarde soleada
en el puerto-, emplea las horas diurnas para acometer
su empresa. Pesca un montón de pececillos de
modestas dimensiones, pero que pueden proporcionar tanta
satisfacción como cualquier otro, y, sin duda,
aseguran la diversión. Mucho más entretenido,
desde luego, que el que se afana por capturar grandes
doradas en la soledad de la playa nocturna. |
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Ahora
bien: si pretendemos capturar grandes ejemplares con
caña desde la costa, siempre es más recomendable
intentarlo de noche, a no ser que nuestro objetivo sean
los mugílidos o los mayores ejemplares de maragota
o durdo, que pueden alcanzar un tamaño respetable.
Entre las especies costeras más comunes a
la pesca deportiva, encontramos tres tipos, en función
de que se alimenten de noche, de día o de ambas
maneras. También hay que señalar que,
algunas, cambian parcialmente sus hábitos por
agentes externos o condicionadas por el medio. |
En
este apartado encontraríamos factores tales como
la excesiva presión humana sobre los ejemplares
adultos de especies muy perseguidas, o circunstancias
naturales, como podrían ser la concentración
de ciertos alimentos naturales en determinados momentos.
Como ejemplo, pongamos el caso de la
lubina, un pez que caza tanto con luz intensa como de
noche, aunque a menudo se muestre más activa
durante el amanecer y el ocaso. |
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Pues bien, la lubina, cuando no es excesivamente
molestada por el hombre, podrá ser pescada
a cualquier hora, independientemente de su tamaño.
Sin embargo, observamos que los grandes ejemplares
se aventuran en los lugares, digamos, humanizados,
sólo de noche o con el agua muy turbia. Suponemos
que este comportamiento viene dado por adaptación,
como si el pez tomase ciertas precauciones a sabiendas
de la presencia del hombre en sus cazaderos habituales.
Algo parecido observamos con los grandes sargos,
cuya captura en costas frecuentadas, espigones, muelles,
etcétera, se produce sobre todo de noche. Pero
esto no quita para que ambos peces se alimenten también
de día.
Como agentes externos naturales, dijimos que, uno
de los más frecuentes, sería la concentración
de alimento en determinados momentos y lugares. Para
continuar con el caso de las lubinas, esto es lo que
ocurre exactamente con aquéllas que viven en
las zonas norteñas de la Península cuando
llega el invierno.
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Tan pronto comienzan las angulas a arribar a la costa,
las lubinas -y los reos- se concentran en las entradas
de las rías y sus inmediaciones esperando a
que este manjar comience a remontar los ríos.
Dado que las angulas lo hacen únicamente de
noche, la actividad nocturna de las lubinas crece
acorde con el ritmo de entrada de las anguilitas,
sin duda uno de sus alimentos preferidos.
Pero también existen especies cuyos hábitos
alimenticios son exclusivamente -o casi- nocturnos
o diurnos.
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| Veamos un pequeño
cuadro con los peces más frecuentes del pescador
deportivo de costa. Conviene tenerlo siempre presente
a la hora de planificar una jornada de pesca. |
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Especie |
Diurnos |
Nocturnos |
Día
y noche |
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Salmonete |
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Mojarra |
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Sargo común |
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Tordo o serrano |
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Cabra o cabrilla |
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Lubina |
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Congrio |
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Cabracho |
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Dorada |
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Mugílidos |
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Mero y cherna |
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Julia o doncella |
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Durdo o maragota |
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Herrera o perla |
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