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| La pesca de la
herrera. |
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La herrera es ese gran pez que normalmente
te suele evitar hacer un bolo en la mayoría
de los concursos.
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Siendo como es un animal gregario -es decir, que
marcha en bandadas-, cuando es adulto, suele
independizarse del cardumen y convertirse en un animal
solitario, formando grupos de máximo 3 ejemplares,
pero que no suelen "tocarse las colas al nadar".
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| Es un pez “hociqueador”
y su alimento lo suele buscar en la arena. Los ejemplares
mayores buscan en las rocas el pequeño mejillón o el
cangrejillo despistado, pero, sobre todo, desentierran
la almeja, el berberecho, la coquina, y todo tipo de
lombrices.
Su zona de querencia suele ser la playa, pero si en
esa zona de arena hay también algunas rocas o algas,
mejor que mejor. |
Cuando
es pequeña acostumbra a ir en bandadas que se acercan
a la orilla hasta extremos inimaginables, no siendo
raro verla hociqueando entre las piernas de los bañistas,
buscando su comida en la arena que mueven los bañistas
con los pies.
Cuando
llega la primavera se acercan a la playa a criar.
Con el verano, los ejemplares grandes se marchan
a aguas algo más profundas, siendo los ejemplares
que han nacido ese año los que se acercan a las
playas, pero con la visita por la noche de los
ejemplares adultos
Cuando
los bañistas, allá por mediados de septiembre, se
retiran de las playas, suelen acercarse los ejemplares
adultos y los pequeños que han logrado escapar a los
depredadores, para llenar la panza de cara al
crudo invierno, siendo ésta la mejor época para pescarlos.
Conforme
van bajando las temperaturas, la herrera se
retira mar adentro, si bien no es raro sacar
en los meses de invierno algún ejemplar grande,
pero suelen ser los menos.
Particularmente,
me gusta pescarlas desde septiembre hasta noviembre,
y desde finales de enero a marzo.
Entre
las curiosidades que ofrece esta especie, podría destacarse
que es un pez que “come andando”; es decir: no llega
a una zona y se para a comer, sino que come
y sigue nadando, come y sigue, etc., por lo que ha
veces suele suceder que entra el cardúmen, por ejemplo,
por la izquierda, y va atacando los cebos uno
tras otro y sale por la derecha, y pueden no volver
a pasar por esa zona en toda la noche, o volver a
dar otra pasada, pero esta vez entrando por la derecha
y saliendo por la izquierda.
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| Otro aspecto
reseñable es que, al ser un pez muy curioso, no deja
una sola zona sin explorar y muestra una fuerte curiosidad
por el color rojo, por lo que los plomos pintados de
rojo, rojo y blanco, blanco, etc., son convenientes.
Con respecto a las cañas, una puntera
sensible puede ser de gran ayuda, puesto que la picada
de la herrera suele suceder más o menos así:
Una
vez que ha atacado el cebo, y puesto que no suele tomarlo
con punta del morro como hacen otros peces, sino que
come al "puñado" (no importándole coger arena
en el bocado), al notarse clavada intenta escupirlo
y retroceder en la dirección que venia, siendo en ese
momento cuando se produce realmente la picada. A partir
de ahí, no da tirones continuos como su primo el sargo
y es cuando ya nota poca agua sobre el lomo cuando planta
batalla. Entonces, al recoger línea y no notar peso,
creemos que no viene nada, planteando la pelea cuando
menos lo esperamos, pero con la ventaja de que, a esas
distancias de la costa -15/20 metros o menos-
el puente de la bobina se ha empezado a recoger ya,
trabajando con un hilo de numero mayor. |
| La secuencia
sería mas o menos así:
Tironcito
flojo, tirón fuerte, tirón fuerte, tirón flojo y pelea
final. Entre el último tirón flojo y la pelea
final pueden pasar bastantes minutos sin dar muestras
de señal.
Una
norma que da buen resultado es que, cuando estas pescando
herreras en una playa de arena y no hay casi oleaje,
de vez en cuando tocar el hilo, si lo has dejado tenso. Y
si lo tocas y está flojo, casi seguro que tienes una
herrera clavada.
Una
puntera fuerte que lance bien será de gran utilidad
cuando se buscan los ejemplares adultos que están
lejos. Dónde lanzar sería la gran pregunta, pero si
hay una respuesta, sería ésta:
Una
caña potente, con uno o a lo sumo dos anzuelos, cargados
con cebo grande todo lo adentro que se pueda, buscando
los ejemplares grandes; y otra caña, con tres anzuelos
y carnada no muy grande, a donde se empiezan a formar
las olas o rompiente buscando los ejemplares de
menor tamaño.
¿Por
qué? Pues porque si buscamos ejemplares grandes, poner
muchos puntos de cebo lo único que nos puede ocasionar
es que se nos forme una legión de invitados molestos,
y puesto que los ejemplares grandes suelen ser solitarios,
si entra una pieza es bastante difícil hacer un doblete.
Otro
caso seria la otra caña, puesto que ahí los ejemplares
más pequeños van juntos y un trozo de cebo grande
agruparía a varios ejemplares comiendo cada uno por
su lado, con lo que, al final, no entraría ninguno.
Ahora bien, al ser el trozo pequeño “de bocado”, la
herrerita no titubea, pues sabe que si no se lo come
ella, otro ejemplar lo hará, y no están las cosa como
para andar desechando oportunidades. Por eso no es raro
que estos chambeles y en estas zonas, sacar
dobletes y tripletes.

Respecto a los anzuelos,
existen varios modelos muy buenos, siendo los ideales
los de pata larga, torcidos, pico loro, aunque debe
elegirse de acuerdo al cebo y no al revés.
Mis
preferidos
son, para la lombriz de arena, los Mustard Sea y
los Mustard Salt Water de el numero 8 o 7 de
pata larga. Otra alternativa son los Cannelle
Special Concours Nº 6, los Cannellë "L´angevin"
del Nº8. Para la lombriz de beta, serrín, coreana,
los Maru "Seigo BH" NSB del Nº 12
en su numeración, los Summo del Nº 5 y
los Gamakatsu LS-3310F de Nº5.
Para
la lombriz americana, la almeja y las galeras los
de la marca Set del Nº 6 van muy bien.
Si
lo que usamos es tita, coquinas, ermitaños o galeras
grandes, los Mustard All Round Nº2 van
muy bien, llegando a usar para los ejemplares mayores
los Mustard Match ref. 496
del Nº 2/0, que son de color azul.
Cuando
las cosas se ponen mal y sabemos que hay pescado por
la zona y no entra, no es mala idea bajar un par de
números los anzuelos y hacer lo mismo con el hilo de
empatar.
Como
curiosidad, me han dado muy buen resultado en esas ocasiones
usar hilo del Nº 14 y anzuelos del Nº 6 Sumo
rojos y los Owner del Nº 7 y 5.
Respecto
a los bajos, se puede decir que existen dos
formas de pescarlas: con chambel y con solitarios.
Si
usas un solitario, ata el plomo directamente a
la línea y en la línea mete un quitavueltas corrido
con un tope tipo flotador abajo -para que no baje tanto
como para liarse con el plomo- y otro arriba,
a un metro.
Si
se usa un chambel, el ideal es uno largo -de 170 cm-.
Los cortos de 100 cm que se usan para las aguas revueltas
no van bien, puesto que cuando el fondo esta muy revuelto,
la herrera no se suele poner a tiro de caña. |
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A la madre del chambel del
Nº 50 de color rojo, le haremos una gaza, y por
detrás colocaremos una bolita de color rojo grande que
servirá, a parte de para llamarle la atención, para
saber nosotros que llega el chambel; a unos 25 cm por
debajo metemos un tubito de color rojo pegado, bolita
roja, bola de 4 agujeros, bolita y tubo; a unos
80 cm meteremos otro montaje igual, y al final de la
línea, o bien metemos otro montaje igual pegado al plomo.
También
podemos poner el anzuelo atado directamente al plomo
de varilla con un bajo de 80 /100 cm y le colocamos
un trozo de tubo de silicona transparente en el emerillón
para evitar enganches o líos.
Los
anzuelos se atarán con hilo tipo flúor-carbono invisible
del numero más bajo posible.
Respecto
a los cebos, servirían todos aquellos que la herrera
se pudiese encontrar en su medio natural. Una buena
norma es, antes de montar el equipo, estudiar la playa
y ver si hay restos de conchas, por lo que el cebo de
almejas, berberechos o coquinas no se debe desechar.
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Para
mí los cebos ideales serian:
Si
hay restos de conchas, la coquina, tellina, el
trozo de navaja fresca sin cáscara y la galera.
Si
hay rocas cerca, el ermitaño, los bígaros rotos y sacados
de su concha, la almeja y el mejillón pequeño entero.
Si
no se ven restos de conchas, las lombrices son la alternativa,
empezando por la americana, la tita, la de arena o de
sangre, llamada también catalana, la de rosca, beta
o de serrín, si además hay cerca algas, y, por
ultimo, la lombriz coreana.
Además,
se suele usar el caracol de huerta, el berberecho de
bote en su jugo y las masillas.
Puesto
que hablamos de cebos, la misma herrera no es
mal cebo para el pejerrey, anjova, “cortanzuelos”, tallams
o anchova. Para ello, pondremos una herrerita de unos
100/ 200 gramos con un terminal de acero y dos
poteras del Nº 2/0 atadas, una fija y la otra corredera.
Y para
finalizar, como truquitos aparte de los que ya he ido
diciendo, está intentar cebarlas con una masilla
compuesta por dos partes de pan duro rallado, una parte
de pasta de sardina, media parte de queso rallado, el
jugo de una lata de berberechos, añadiendo algunos a
la masa y una parte de arena. Todo eso lo mandaremos
a una distancia prudencial donde pondremos nuestros
anzuelos cargados con berberechos. Si vemos que
atacan al cebo pero no se fían, le podemos añadir a
la mezcla una parte de turba tamizada, que al llegar
al fondo, formara una nube oscura que impedirá
a los peces andar fijándose mucho en hilos y demás.
Todas
las numeraciones que doy de los anzuelos son las que
van en sus respectivos sobres, aunque no suele guardar
concordancia entre las diferentes casas. |
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