| |
| Jigeando por las
orillas. Primera parte. |
 |
|
| Texto y fotos
por Javier Hernández Racionero javihrac@granpesca.com |
El jig, es hoy por hoy uno de los señuelos
más utilizados tanto por pescadores noveles como por
pescadores profesionales en la pesca del lucio y lucioperca.

El lucio es uno de los
principales "consumidores" de jigs.
Por jig entendemos el conjunto que
forma un vinilo, que normalmente es un pikie o un
twister con un anzuelo de cabeza plomada, aunque es
este último el que realmente da nombre al conjunto.
Lo demás –pelucas, poteras para facilitar clavado,
lanas rojas,...- son accesorios que no modifican su
esencia: el jig.
En las primeras ocasiones que nos acercamos a una tienda en busca de señuelos para la pesca
del lucio, lo primero que hacemos es cargarnos los
bolsillos de pikies. ¿Por qué?. Los motivos principales
son su economicidad y efectividad sin tener muchos
conocimientos en el noble arte de la pesca. |
|
|
| Los precios oscilan
entre las 100 y 200 pesetas el vinilo y lo mismo para
el anzuelo de cabeza plomada, a lo que se le añade el
precio del terminal, unas 100 pesetas y tenemos por
unas 500 pesetas un señuelo, igual de efectivo que cualquier
otro, que triplica este precio, y válido para la pesca
a cualquier profundidad. |
|
Otra ventaja que nos ayuda, sobre
todo en los comienzos es el peso considerable que tienen
los jigs. Este peso nos beneficia por muchos y variados
motivos. En nuestros primeros lances es realmente complicado
alcanzar largas distancias. Con estos pesos el momento
del lance se torna mucho más fácil llegando a distancias
verdaderamente largas para un pescador novel, auque
si este peso es excesivo, la dificultad ahora estará
no en la longitud, sino en posicionar el señuelo donde
nosotros queramos y no donde quiera irse él. |
|
| Otra de las ventajas
que aporta el peso de este artificial, es su mayor facilidad
de lance en días de aire o condiciones atmosféricas
adversas, que para no engañar a nadie, en la pesca del
lucio y lucioperca, gran parte de los días – y precisamente
de las jornadas más satisfactorias- tienen un tiempo
que no acompaña al pescador.
Dos "lapiceros"
pescados con jigs con pikies de 10 centímetros con dibujos
negros sobre fondo blanco y blanco perla. |
El montaje del vinilo en el anzuelo es bastante sencillo.
Simplemente se ha de clavar la punta en el vinilo,
introducir este hasta las dos terceras partes de su
tija, girarlo y sacarlo hacia fuera por la parte superior
del cuerpo del vinilo. De esta manera la punta del
anzuelo queda en la parte superior. Si el montaje
se realiza con un twister, un truco muy sencillo pero
a la vez muy útil es, al montarlo colocar la cola
del mismo hacia abajo, así al lanzar no se clavará
en la punza del anzuelo, evitando lances fallidos.
|
|
|
|
|
|
|
Paso
por paso el proceso del montaje de un anzuelo plomado
en un pikie de 13 centímetros. |
Es muy importante la
medida del anzuelo. El tamaño ideal es el que cubre
todo el cuerpo del vinilo sin que llegue a la cola,
porque sino perdería toda su acción. Por ejemplo para
vinilos de 10 centímetros un jig del 1/0 sería suficiente
y si aumentamos la medida hasta los 13 centímetros,
llegaría hasta el 3/0. –En la pesca del lucio estas
medidas en el vinilo son las más comunes-.Si no tenemos
anzuelos que cubran la gran mayoría del cuerpo del vinilo,
podemos hacer un montaje Salamanca, que es simplemente
añadirle una anzuelo triple o potera sujeto por el anzuelo
y clavado uno de los tres pinchos en el propio cuerpo
del pikie, fijándolo con un trocito de goma para que
al picar no se suelte del anzuelo simple. |
|
|
|
El
peso del plomo es algo más aleatorio, o mejor dicho,
se puede dejar más a la elección del pescador aunque
siempre manteniendo unos límites. Nunca se tiene que
pescar con un jig que con el peso de la cabeza plomada,
al descender hacia el fondo, no consiga mover la cola
del pikie. Si no pesa lo suficiente, el vinilo se hundirá
de una manera recta sin ninguna acción y claro está,
sin llamar la atención de ninguna posible captura.
Tampoco
es beneficioso pecar por exceso. Si usamos un anzuelo
plomado con un peso demasiado grande, el tiempo que
tarda nuestro jig en descender hasta el fondo es muy
corto, y reduce las posibilidades de obtener alguna
picada en este momento, que es precisamente uno de los
más propensos para que los peces piquen.
A medida
que el peso del plomo sea mayor, al recoger pescaremos
a más profundidad que si lo hiciéramos con pesos menores,
con lo que se deduce que para aguas profundas se emplearán
pesos mayores que para medias aguas o someras. Si empleamos
pesos excesivos, se producirán continuos enganchones,
con la pérdida del aparejo al completo. Aún así, normalmente
se producen menos enganchones, pescando a la profundidad
adecuada, que con pez artificial. Es motivo es bien
sencillo, los artificiales, por su construcción tienen
dos o incluso tres poteras, que son anzuelos triples,
enganchados al cuerpo del señuelo por la parte inferior.
El jig al contrario sólo cuenta con un anzuelo único,
que para mayores beneficios de pescador, se sitúa por
encima del cuerpo del vinilo, con lo que al recoger
por el fondo será el cuerpo del vinilo el que roce contra
las rocas, reduciendo el gran número los enganchones. |
| |
|
|
|
|
|