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| Paseantes: "Walking
the dog" |
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Texto:
Javier García-Egocheaga |
Aunque los señuelos artificiales
han cambiado sustancialmente hace ya bastantes años,
sólo ahora comienza en España a notarse
esta evolución, que incluye diseños
y marcas desconocidas por estos pagos pero tremendamente
populares en otras latitudes.

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Dentro de los que se conoce por "peces artificiales",
existe un tipo de señuelos a los que denominamos
"paseantes", quizás el artificial
más de moda en estos momentos en nuestro país.
Nos referimos a los artificiales de superficie con
los que empleamos mayoritariamente la técnica
que en inglés llamamos "walking the dog"
(paseando al perro), en clara alusión a su
similitud de movimientos.
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| Estos señuelos
"paseantes" se presentan, a su vez, en distintos
tamaños y formas, aunque también podríamos
clasificarlos en dos grandes grupos:
· Paseantes clásicos:
llamaremos así a los señuelos con forma
de gajo, a veces ligeramente "aplatanada".
Muchos presentan un engrosamiento en la zona de la cabeza,
mientras se van ahusando hacia la parte de la cola.
Es decir, presentan forma asimétrica y cierta
curvatura a lo largo del cuerpo. Es frecuente que empleen
lastres en la parte de la cabeza y de la cola, para
facilitar su movimiento, así como sonajeros.
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Entre estos encontraríamos
al célebre Sammy de Lucky craft, al no menos
famoso Dog x -o su versión en mayores dimensiones
Giant Dog- de Megabass, a los económicos Walker
de DaMiki o Bigwalker de Hart, al realista Chiguagua
de Megabait, al zigzageante Spit´n Image de
Excalibur, o al innovador -con su hendidura bajo la
cabeza- Bubble de River2sea (Sert), entre otros.
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"Puros" y "lapiceros": Ambos tienen
la misma forma, algo así como un torpedo, y las
mismas características. La única diferencia
entre puros y lapiceros, es su longitud y su grosor,
pues los lapiceros son más alargados y estrechos
que los "puros". Por supuesto, y como todos
los paseantes, no llevan babero, puesto que no están
concebidos para navegar bajo la superficie.
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| Los
más famosos y empleados son, sin duda, los Zara
Spook de Heddon y el Super Spook de Excalibur.
Estos señuelos han evolucionado
muy poco desde sus orígenes, pues su forma no
ha cambiado desde principios del siglo XX. Lo único
que ha variado son los materiales con los que se construyen,
pues antes se empleaba mayoritariamente la madera -por
lo general, noble- y ahora son de plástico o
PVC.

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Pero,
si su origen es tan antiguo y su eficacia tan probada,
¿cómo es posible -se preguntarán-
su todavía escasa implantación en España?
La respuesta no es difícil: desconocimiento.
Lo cierto es que sólo desde
hace unos pocos años y sólo una minoría
de pescadores deportivos, se ha aventurado a emplear
señuelos que aquí se consideraban novedosos
o extraños, pese a las buenas capturas que se
consiguen con ellos, tanto en agua dulce como en la
mar, donde se han revelado como una de las mejores opciones.
Además, los señuelos paseantes permiten
ver el ataque del pez, muchas veces incluso la persecución
del señuelo, por lo que pescar con ellos se convierte
en una continua descarga de adrenalina. Este hecho,
sumado al de las capturas que proporcionan, ha animado
a una cada vez mayor cantidad de aficionados a decantarse
por su utilización. Quizás, el único
factor que todavía resta adeptos es el desconocimiento
de la técnica a emplear, es decir, la correcta
ejecución del famoso "walking the dog".
Está técnica consiste
en "pasear" nuestro señuelo por la
superficie, de modo que éste nade describiendo
un movimiento de zig-zag, algo así como una culebra
de agua. Por supuesto, necesitaremos la superficie calma
y la mar bella, en caso de pescar en agua salada, para
lograr el movimiento óptimo. |
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| La
dificultad típica estriba en conseguir este movimiento,
por lo que muchos aficionados mueven el brazo de un
lado a otro, cosa que resulta agotadora y brusca. Es
mejor propinar sólo unos tironcitos con la muñeca,
guiando únicamente la puntera de nuestra caña.
Otro detalle a tener en cuenta es que, mientras que
con otros artificiales mantenemos la línea tensa,
con estos es mejor dejar un poco de seno, y recoger
a tironcitos y con paradas a intervalos. Otra cosa:
esta técnica es eficaz tanto de día como
de noche y, la inmensa mayoría de nuestras especies
predadoras -tanto continentales como de mar- se muestran
muy receptivas. Así que, para finalizar, me permito
un consejo: prueben esta apasionante modalidad. No les
defraudará.
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