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| Pesca del lenguado
y otros peces planos. |
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Estos
peces se caracterizan, primeramente, por tener forma
“plana”, aplastada y con los dos ojos en un mismo
lado, al contrario que la mayoría de los demás peces
que tienen uno en cada lado.
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Bonito lenguado próximo
a los 750 gramos.
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| Viven
en el fondo, sobre todo cuando éste es de fango o arena,
a distinta profundidad según las especies, tamaño y
época del año. Generalmente son sabrosos y de alto valor
y rendimiento comercial. Son carnívoros y pican muy
bien a pequeños cebos, como a ciertos moluscos (navajas,
chirlas, berberechos etc.) y, en especial, a todo tipo
de gusanos y anélidos marinos.
Entre las especies más destacables de peces planos
para el pescador deportivo encontramos a los escolftálmidos
–el rodaballo y el rémol-, a los pleuronéctidos –la
platija y la solla- y los soleidos –el lenguado-.
Todos estos peces se pescan con aparejos muy finos
y pequeños anzuelos cebados con gusanos marinos, lanzando
a fondo en las playas y puertos, y dejando que el
cebo yazca sobre el lecho de arena o de fango.
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El autor con una bonita
captura.
| Su pesca se llevará
a cabo en los meses de primavera y verano, que es cuando
se acercan a la costa siguiendo las pautas de su comportamiento
reproductivo, pues en invierno permanecen en mar abierto
en fondos de mucha profundidad.
Pescando en la playa, lanzando directamente
desde la orilla –surf casting- podremos conseguir buenas
capturas en verano, a condición de que dicha playa no
sea excesivamente frecuentada por el género humano.
Además, también podremos capturar, con los aparejos
destinados a peces planos, salmonetes, herreras, salvarios,
gobios de arena y otros peces que se mueven en este
mismo hábitat, todos ellos de parecidas costumbres alimentarias.
Lo mejor será tentarlos de noche, que
es cuando estos peces despliegan toda su actividad,
pues de día acostumbran a quedarse quietos en el fondo,
camuflados perfectamente. |
Podemos
pescarlos desde los rompeolas y espigones, o bien
desde las playas. El único requisito es que el lecho
sea blando, es decir, de arena o de fango.
Salvo
en los casos en los que lancemos a un punto concreto
–por ejemplo a una hondonada o una barra o cualquier
lugar favorable pues le suponemos abundancia de peces-
lo normal será lanzar nuestro aparejo cuanto más lejos
mejor.
Para
ello debemos ejecutar el lanzado con fuerza y habilidad
para conseguir distancias largas. Además es conveniente
que el plomo sea lo suficientemente pesado y la caña
lo suficientemente larga. Tampoco debemos descuidar
el estado del sedal y que la bobina del carrete se
encuentre totalmente llena. Sobra decir que las anillas
deben estar perfectamente alineadas y pulidas para
ofrecer el mínimo rozamiento posible.
A
fin de aumentar unos metros la distancia alcanzada
por el aparejo, si estamos en una playa, nos adentraremos
en el agua de la orilla hasta donde nos sea posible.
Para ello es muy aconsejable estar provistos de altas
botas de goma o, como ya indicamos, de pantalones
de vadear. |
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| Cocos
y tubos. Dos cebos excelentes para la pesca de peces
planos. |
Una
vez efectuado el lance, mantendremos abierto el carrete
y situaremos la caña en su correspondiente soporte que
hemos fijado anteriormente. Sólo entonces cerraremos
el carrete y tensaremos el sedal. Si, al poco tiempo
de haberlo tensado, observamos que el seno del hilo
cae fláccido, procederemos a tensarlo de nuevo. Si,
repetida esta operación, el resultado es el mismo, esto
significará que la corriente es demasiada para nuestro
lastre y mueve demasiado el aparejo, con lo que habrá
que plantearse poner un plomo más pesado.
Respecto
a los cebos, quizás los más adecuados sean la gusana
de mar en casi todas sus variedades,
en concreto, las de tubo, arenícola, coreana, de serrín
o de fango, aunque, si podemos elegir, optaremos
por las especies más resistentes, y por tanto, que mejor
aguantarán en el anzuelo. |
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Este es otro
punto interesante para el aficionado que practica lance
pesado, y que necesita firme sujeción para que el cebo
aguante bien durante el lanzado. Además, dado que las
corrientes producidas por el oleaje y la resaca suelen
ser fuertes, conviene resaltar la importancia de que
el cebo aguante bien las embestidas del agua y se mantenga
en su posición original en el anzuelo. A ello hay que
añadir que el potente lanzado, también puede resultar
un fenómeno adverso para la sujeción de la carnada en
el anzuelo.
Por
eso, lo mejor será emplear cebos que mantengan cierta
consistencia y anzuelos adecuados para que quede bien
sujeto el bocado.
Si pretendemos capturar peces planos
podemos montar un aparejo de varios anzuelos, con bajo
de línea fino (del 0.22 al 0.28) y anzuelos también
pequeños, -de tipo pico de loro pueden dar muy buenos
resultados- a poder ser de grafito, con una alta capacidad
de penetración. Recordemos que los peces planos, pese
a ser predadores, suelen tener una boca bastante pequeña
y, a veces, delicada. |
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