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| Peligros comunes
de la pesca deportiva. Segunda parte. |
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Mordiscos y
dentelladas.
Algunos animales marinos pueden propinar
mordiscos que revistan cierta gravedad. Conviene evitarlos
a toda costa y, aunque no es frecuente, sí se dan casos
ocasionalmente que pudieran haber sido evitados por
los pescadores con un poco de conocimiento de lo que
se traían entre manos.
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| Los
animales acuáticos que revisten dicho peligro son los
siguientes, a saber:
Congrios y morenas.
Los
dos tienen aspecto anguiliforme y viven en los agujeros
y cuevas del fondo o de la escollera de donde raramente
salen de día. Ambos animales tienen fama merecida
de mordedores. Si por casualidad picasen nuestro aparejo,
debemos tener cuidado con ellos y no proceder a desanzuelarlos
como si de peces normales se tratase. La morena tiene
una dentadura ponzoñosa y la herida que causa debe
ser limpiada de inmediato para que no se infecte.
Por su parte, el congrio posee una boca temible, con
una especie de diente en forma de cuña que puede cortar
como unos alicates. Lo mejor es, una vez puesto en
tierra y antes de cualquier otra cosa, propinarle
un duro golpe con algo contundente, pisarle con fuerza
la cabeza y sin aflojar la presión, cortarle con un
cuchillo la espina dorsal justo detrás de la cabeza.
En esta
imagen se puede apreciar cómo se ha cortado la parte
más peligrosa del congrio. Este ejemplar tenía 12
kilos de peso.
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Doradas.
Como
otros miembros de los espáridos, la dorada es un pez
muy marisquero. Le encantan los cangrejos, los mejillones,
berberechos, ostras etc. a los cuales tritura con
sus fuertes mandíbulas. El paladar de las doradas
es algo así como una placa rocosa que, de cerrarse
sobre nuestros dedos, puede hacerlos papilla.
Es
una de las reinas de la pesca deportiva, aunque cada
vez menos frecuente en nuestras aguas. De todas formas,
si se tiene la suerte de atrapar uno de estos peces,
conviene no estropear el día dejando que nos triture
los dedos a la hora de desanzuelarla, así que... ¡Cuidadito
con meterle los dedos alegremente en la boca!
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La dorada
tiene una boca que puede causar grandes daños en la
mano del pescador. |
| Crustáceos
con pinzas.
El pescador deportivo no suele entrar
en contacto con estos animales -considerados normalmente
como mariscos- reservados en líneas generales para los
mariscadores profesionales.
Sin
embargo, no es raro, por ejemplo pescando cebo vivo,
como pueden ser las quisquillas, atrapar una nécora
o bien traerla presa por fortuna trabada en un anzuelo,
en principio destinado a otras capturas.
Es
preciso recordar al pescador poco familiarizado con
los grandes cangrejos, que éstos poseen rápidos reflejos
y unas tenazas cortantes y duras con las que están acostumbrados
a defenderse del peligro, y que enarbolarán amenazantes
tan pronto los saquemos del agua. Conviene entonces
no dejarse pellizcar, no tratar de coger al animal desprevenido
con las manos desnudas y tener siempre presente que
la obligación del animal es defenderse de la única manera
que conoce, y que a buen seguro lo hará.
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Cangrejo zapatero
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Cangrejo común. |
Varios.
Existen
otros peligros que escapan a las clasificaciones anteriores
y que, aunque no puedan ser atribuibles a los seres
acuáticos, son, a menudo, los responsables directos
de la gran mayoría de accidentes que se producen pescando.
Entre
los más típicos, cabe destacar:
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Cuchillos
de pesca.
Un cuchillo es
una herramienta habitual en la pesca y de mucha utilidad.
Hasta aquí todo perfecto. Sin embargo, a causa de que
con frecuencia tenemos las manos mojadas, estamos nerviosos
por la presencia del pez, bien tirando del hilo, bien
pegando saltos en tierra pero aún no en la cesta etc.,
cortarnos o pincharnos con cuchillos y navajas es algo
que sucede demasiadas veces.
Desde estas páginas,
recomendamos encarecidamente que, cuando compremos una
navaja o un cuchillo que vamos a destinar a la pesca,
éste sea de pequeñas dimensiones y no tenga punta. En
caso de tenerla, romperla lo antes posible -recuerde
que no somos Tarzán ni a los peces se les mata a cuchilladas-
pues lo único que tiene que hacer un cuchillo de pesca
es cortar, nunca pinchar.
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Anzuelos.
El
anzuelo es un útil inventado por el hombre hace miles
de años, que tiene como misión enganchar a los peces.
Sin embargo, resulta frecuente engancharse, ya sea uno
mismo, ya sea a alguien de nuestra especie que no merecía
en principio ser pescado.
Si
a esto añadimos que los anzuelos llevan un arponcillo
o muerte que
impide que la captura se desenganche fácilmente, comprenderemos
lo complicado y doloroso que puede llegar a ser desenganchar
un anzuelo clavado en nuestras carnes.
Es
aconsejable por tanto llevar en la cesta de pesca unos
alicates o cualquier instrumento capaz de cortar el
anzuelo y, una vez hecho esto, proceder dándole la vuelta
y sacándolo por el sitio contrario, es decir, por la
parte que hemos cortado. Es decir, evitar siempre sacarlo
en contra del arponcillo o muerte al que antes nos referimos.
Además,
debemos tener presente que los anzuelos son los responsables
de la gran mayoría de los accidentes de pesca, mucho
más que las dentelladas de peces, venenos o cualquier
otra causa.
Por
tanto, mucho cuidado con ellos, especialmente una vez
que están empatados. Sepa siempre dónde está cada uno
de ellos y téngalos en el agua cuanto sea posible. En
tierra sólo pueden pescar a quien no deben.

Cada vez los fabricantes
hacen que las puntas sean más penetrantes.
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