Espero con estas líneas poder transmitir en cierta
manera la intensidad con que se vive de este tipo
de pesca y conseguir que alguien se anime a probar
una nueva experiencia que lejos queda de una pesca
relajada.

Generalidades.
La pesca a pulso, tiento o al
tacto es característica de las aguas continentales,
sobre todo de aquellas que tienen corrientes.
Como su nombre indica es una
pesca al tacto para su práctica no se necesita flotador
y es el tacto de las manos que nos advierte de la
picada.
Es una modalidad usada con peces
de natural desconfianza como la trucha.
Recuerdo que pescar es luchar
pez/pescador cada uno con su instinto. La trucha libra
su instinto de supervivencia y dieta de alimentación;
el pescador ante todo esta realizando un deporte que
debe ser ante todo ecológico con el medio, la lucha
debe ser limpia, sin trampa ni cartón para poder obtener
ese gran y noble sentimiento de haber ganado una vez
realizada la captura, jamás ante medios poco igualitarios
o poco éticos, cabe esperar que todos respetemos el
medio.
Las artes de la pesca se resumen
en:
-
Camuflaje
-
Presentación del cebo
-
Donde buscar la picada
Incluso se podría profundizar
mas hablando sobre las horas en que entran mejor,
las condiciones climatológicas, si hay luna llena…
En mi opinión lo ultimo que importaría
seria el material, ya que en este tipo de pesca para
mí son más importantes las anteriores.
Como anécdota les explicaré como
fueron mis inicios como pescador, hace unos años fui
a pasar unos días en un pueblo de alta montaña a visitar
a un amigo y conocí a unos lugareños (expertos pescadores
en el arte del tacto), la caña?… Dos cañas de dos
metros de largo atadas con una cuerda con un peso
superior a 0.50 Kg, un hilo del 0.20 de 3 metros de
largo y un anzuelo del 6, para poder ver el hilo dos
pequeños trozos de una bolsa de plástico atados al
hilo, en dos horas a eso del atardecer nos entraron
más de 40 truchas autóctonas; quedé tan impresionado
por la sencillez que creí que aquello era pan comido,
al día siguiente fui a probar suerte, solo pude clavar
una después de pasar todo el día tirado por el río,
entonces entendí que no era fácil y que era un perfecto
desconocedor de la técnica pues aunque los utensilios
eran básicos tenia sus secretos y yo iba a
aprenderlos.
Y
después de unos cuantos años esto es lo que os puedo
ofrecer.
Mimetizarse o el arte del camuflaje.
Diversas especies animales han
demostrado que las propiedades que tienen para mimetizarse
en el medio ambiente en que viven son un factor de
supervivencia fundamental para su propia protección
de los depredadores.
Para la trucha somos un depredador
al igual que lo son los desastres ecológicos, debemos
tener cuidado con su hábitat natural y practicar la
captura y suelta porque dentro de unos años será el
privilegio de unos pocos ir a pescar y hacer alguna
captura, ya que hoy en día la repoblación deja mucho
que desear al igual que muchos pescadores a los que
debería llamarles con otro nombre.
Después de este inciso que no
quería pasar por alto continuaré diciendo que el pescador
de truchas debe imitar a estos animales a la hora
de camuflarse entre el medio natural que envuelve
los ríos.

El color de la ropa es fundamental
y de el dependerá que se pesque más o menos o incluso
ninguna trucha. Esta goza de una excelente vista,
puede llegar a ver un “moscardón”
de una altura de 1.80 m de colores distintos a los
habituales en la zona y no se acercará a ella pues
se asustara.
La ropa mas apropiada para pescar
en ríos que discurran entre frondosidades verdes
con aguas muy claras será de color verde, en
el caso de un río que discurra por la sierra con poca
vegetación y grandes piedras tendremos que vestirnos
del color mas parecido a las rocas, marrón claro o
gris perla, pero en todo caso la mimetizada o de camuflaje
sirve en todos los rincones.
A parte del color de la ropa
que es importante también influirán en la pesca de
la trucha nuestros movimientos que deben ser suaves
y lentos.

Igualmente
es conveniente desplazarse por la orilla y
nunca, a no ser imprescindible por el cauce del río,
ya que cualquier ruido será trasmitido mediante vibraciones
por el agua y pondrá en alerta a la trucha; y porque
además se les varia el ecosistema de su hábitat ya
que tenemos que tener en cuenta que no somos los únicos
pescadores que pasamos por allí (imaginad que cada
día por vuestra casa pasasen de 3 a 10 gigantes moviéndoos
los muebles de casa, al final optarías por mudaros).
También es conveniente hacerlo
procurando que la sombra de vuestro cuerpo y de la
caña según se encuentren los rayos de sol no se proyecten
sobre las aguas donde se pretenda lanzar el cebo.
El pescador debe tener presente
que la cabeza, cara y brazos cuando el sol nos incide
de frente son las partes más visibles por ello hay
que seguir los consejos anteriores.
Presentación del
cebo.
Cebos naturales hay muchos pero
solo voy a hablar de la lombriz puesto que es que
considero más efectivo.
¿Dónde lo localizo?¿Quién más
de una vez escarbando no ha encontrado una lombriz
de tierra? Se encuentran también en fondos de acequias
que rellenan periódicamente de agua ya que se alimenta
de microelementos que se encuentran en la tierra húmeda.
Otro lugar donde por supuesto
están y es el más cómodo es en las tiendas de pesca,
pero ya no es empezar un día de autentica pesca, si
primero no se trabaja un poco localizando el cebo,
pierde parte de encanto.
Otra variedad es la lombriz anillada
que se encuentra en los estercoleros de alta montaña,
que tienen que ser de vaca. Parece poco "apetitoso"
pero en la montaña es fácil encontrarlas de este modo.
La presentación del cebo es fundamental
ya que ha de ser adecuado el tamaño del cebo con la
del anzuelo. Se puede poner directamente en el anzuelo
o primero en una aguja de unos 15 cm de largo y luego
se pasa al anzuelo. Las dos formas son igualmente
validas.
Cuando la lombriz ya esta puesta
ha de estar firmemente sujeta y no se tiene que apreciar
ni un milímetro del anzuelo, ya que como hemos comentado
antes la trucha tiene muy buena vista y un leve destello
la hará sospechar y pasara por alto nuestra lombriz.
Dónde buscar la picada.
La trucha común es astuta, recelosa
y muy rápida en su medio natural solo por estos tres
motivos el pescador debe serlo también. La trucha
es cauta y ante cualquier cebo mal presentado no lo
tomara y huirá. Así pues cuando nos desplacemos por
el río lo haremos de la misma manera que lo haría
un propio depredador.
Una trucha escarmentada no volverá
a picar hasta unas horas mas tarde o no volverá a
probar con ese cebo.
Es el gran dilema, tienes que
pensar como ellas para poder elegir el lugar adecuado.
Tenemos que poner el cebo en la corriente para que
parezca que se desliza por ella pero a la misma velocidad
que lo haría si estuviese suelta, hay que hacérsela
pasar por delante.
A la hora de echar el cebo al
río tenemos que intuir donde esta escondida, siempre
se sitúan en la corriente mirando río arriba porque
ella sabe que la corriente es la que arrastra el alimento
que ella busca, es decir siempre tendremos que dirigirlo
aguas abajo.
Su situación también vendrá definida
por las zonas en que el agua esta más oxigenada (saltos
de pequeñas cascadas) y muy claras, para no cansarse
se resguardan de la corriente en huecos formados por
piedras, troncos… así cuando ven pasar su presa se
deslizan rápidamente.

También se esconden en zonas
de confluencia de pequeños arroyos que van a parar
al río principal sobre todo cuando vienen aguas tomadas.

Influye mucho la imaginación
del pescador, debe pensar donde puede estar la trucha
esperando su presa.
Muy importante...
Acordaos siempre donde
habéis tenido la picada observar porque se ha podido
producir y así aprenderéis
a empezar a pensar como ellas para que en futuros
ríos vuestros primeros lances sean fructíferos.
Se
aprende más en un día que no se pesca, que
en un día que si lo hagáis. Aprender a observar el
entorno y ser conscientes con el medio.