La tararira es otra de las atractivas especies deportivas con que cuenta la laguna. Pez cazador, de origen tropical, tiene un cuerpo cilíndrico y robusto. Su boca contiene una poderosa dentadura, muy afilada. Sus ojos son redondos y grandes, siempre atentos. El cuerpo esta cubierto de un mucus que la hace muy resbaladiza y además, tiene células pigmentarias que le permiten variar su color de acuerdo al ámbito en que se encuentre.  Habita en lagunas y ríos, aunque también está ocupando los nuevos canales de desagüe. Su peso promedio oscila entres los 2 y los 4 kilos (excepcionalmente se ha capturado alguno de hasta 7 kilos). 


Se activa con la llegada del clima cálido, de ahí que los aficionados que gustan de la pesca con artificiales (spinning y mosca) esperan con ansiedad la llegada de la época estival para encontrarse con al escurridiza y combativa tararira. En invierno lo que hace es permanecer aletargada en el fondo para protegerse del frío.  

Comenzada la temporada  hasta principios de diciembre se la encuentra en los sectores más bajos, por ser los primeros en calentarse. Ocupa todo el ámbito, especialmente la zona de juncales, que es donde acecha a sus presas. Lo primero que debe hacerse al llegar al un espejo de agua es recorrer la costa, buscando los lugares donde haya sectores claros entre los juncos y de poca profundidad.

Hay que moverse con suma cautela.  

Cuando esta activa se ven los borbollones o sus lomos en la superficie. 

La forma de actuar es lanzar un señuelo de superficie (como el plop que al moverse hace un ruido similar a la onomatopeya que le da nombre), De todos modos, se deben memorizar las características de cada minipesquero con el fin de aplicar a cada uno las acciones indicadas. Por ejemplo, en algunos se podrá utilizar directamente el vadeo y en otras convendrá empezar arrojando desde tierra firme, desde unos metros antes del comienzo del agua, con el fin de que la tararira no nos detecte. 

La modalidad preferida para esta especie es el spinning, para lo que se pueden utilizar algunos señuelos claves, entre tantos que existen. Por ejemplo, a comienzos de temporada o cuando la tararira se mueve en superficie, podemos emplear el Plop o Hulla Popper, que al efectuar pequeños tirones con la caña produce un chasquido semejante al de un pez cazando. Un sonido llamativo, ideal para atraer la atención de los peces todavía inactivos. Es importante realizar los lances a un lado de un grupo avistado para no ahuyentarlo, accionándolo correctamente cuando lo recogemos de a tramos y, en  cada uno de ellos, darle un enérgico tirón para que emita su sonido. 

Suele suceder que después de un tiempo de utilizar el Plop el pique se corte, entonces, luego de dejar descansar unos momentos el sector (5 a 10 minutos), debemos emplear el modelo Oreno: Un artificial de acción más suave que actúa un poco por debajo de la superficie. Tiene la propiedad de moverse suavemente y en forma ondulante, lo que lo convierte en un elemento correcto, especialmente cuando hemos venido utilizando u artificial de acción muy vibrante. La forma de accionarlo es muy simple: Recogiendo el nailon a una velocidad que le imprima un ritmo simulando el andar de un pez.

 Cuando el Oreno ha dejado de rendir, recordando siempre que debemos dejar descansar previamente el sector (en esta oportunidad de 15 a 20 minutos), se puede pasar al Mirrolure, Caimán, Tucán, o su variante articulada Tucán Flex. Todos artificiales que actúan a media agua e imitan los movimientos de un pez, algo que los hace muy atractivos. Merece mencionarse que el Tucán Flex tiene la ventaja adicional –importante para los que se inician- de funcionar bien, inclusive, cuando no se lo trabaje correctamente. Para que no suceda esto, el modo correcto de recogerlo es en forma lenta y pareja alternando, de vez en cuando, con algunos tramos más rápidos que potencian el efecto vibratorio. Cabe mencionar que los cambios de ritmo son una buena variante, que resultan en satisfacciones para el pescador.  

Habitualmente, lo recomendable es que una vez que hemos utilizado tres artificiales en un lugar, deber ir en busca del segundo, repitiendo todo el procedimiento y haciendo desde luego los ajustes necesarios de acuerdo a las características. Si queda tiempo, y cuando hayamos terminado la recorrida de las zonas seleccionadas, podemos regresar al primer punto. Cabe la posibilidad que se encuentre con la sorpresa de que un pique aún más rendidor que al comienzo. 

En sectores de mucha vegetación suele utilizarse la rana de goma, que tiene como ventaja principal las puntas de los anzuelos ocultas dentro de su cuerpo, algo que evita los riesgos de enganches. Ahora bien, algunos pescadores suelen opinar que esta virtud se transforma en un defecto a la hora de la clavada, dado que el pez debe vencer la resistencia del material para llegar a los anzuelos, además de agregar que una vez alcanzados por la mordida son destruidos, sin lograr ningún efecto. Otros opinan todo lo contrario. La solución al dilema tal vez tenga que ver con el conocimiento y las pruebas con productos de marcas y calidades distintas, algo que mientras tenga la posibilidad debe hacer.  

El uso de la rana de goma es realmente emocionante, permite apreciar en toda su espectacularidad el comportamiento cazador de la tararira. En ocasiones, no llega a caer que ya hay un ejemplar lanzándose, sorpresivamente, sobre ella. En realidad los saltos que ejecuta suelen ser a suerte y verdad, por lo que, mientras imprimimos movimientos al artificial como si se tratara de una rana verdadera, podremos observar como las tarariras asoman con la intención de atacarla pero sin llegar a lograrlo. El Jitter Burg y el Shot son artificiales que también permiten admirar los ataques, aunque se los suele utilizar en calles de agua o limpiones formados entre una vegetación más bien rala. 

Si bien es raro en la pesca de esta especie, puede llegar a encontrar actividad en sectores limpios y con mucha hondura. Allí, debemos trabajar con señuelos de profundidad como el NG, que por tener la particularidad de ganar hondura rápidamente y trabajar cerca del fondo es especial para ser utilizado en el río; aunque no se descarta su uso en la laguna, especialmente por los meses de enero y febrero,(en España distinto clima)  cuando el calor se hace sentir en toda su plenitud y la tararira tiende a alejarse de la costa para buscar sectores más profundos y frescos.  Aquí, también es donde podemos emplear el más universal de los artificiales: la cuchara giratoria. Clavadora, cómoda para lanzar, simple de trabajar, muy duradera y económica. Además, es posible de accionarse en superficie, a media agua o en hondura: Sólo basta dejarla bajar para elegir el lugar correcto. 

Con carnada natural, y tomando en cuenta que la tararira es un pez voraz por naturaleza, lo aconsejable es utilizar pequeños sabalitos, bagres, boguitas o mojarras; lombrices rojas, corazón, matambre vacuno y mondongo, fileteado y teñido. 

Los momentos en que se dan la mayoría de los piques son:  El amanecer y especialmente el atardecer (a partir de las 17:00 comienza su actividad). Así mismo, cuando hemos logrado prender una tararira, debemos ceder línea, siempre y cuando el ámbito lo permita, de tal forma que la presa se canse. La paciencia en la lucha es algo que jugará en nuestro favor: El objetivo es evitar que la pieza prendida se sacuda demasiado, de lo contrario corremos el riesgo de que los demás individuos se alerten. La tarea posterior es iniciar el arrime y esperar con el copo, lo que además de evitar la perturbación de los golpeteos que suele realizar en el momento final de la lucha, nos protegerá de alguna lastimadura con el anzuelo, cuando no de una mordida. 

 

El equipo que se puede utilizar para la tararira está constituido por una caña de 2,20 a  2,40 metros apta para arrojar hasta 30 gramos y reel frontal cargado con nailon 0.30. 

Aunque no es lo habitual también puede necesitarse actuar embarcado de fondo, para lo cual recomendamos utilizar el mismo equipo de pejerrey. 

Tararira con mosca, la sutileza de la pesca con mosca también es posible con la tararira. Es más, para aquellos pescadores mosqueros esta modalidad resulta un autentico entrenamiento para luego realizar intentos con los verdaderos salmónidos. La tararira es una especie que puede compararse perfectamente con la trucha, gracias a su forma de pique y a la lucha que presenta dando saltos y corridas espectaculares. Habrá siempre que recordar que, para intentar con la tararira hay que agregar  un líder de acero a la línea en consonancia con el equipo que se esta utilizando. Así mismo, las moscas que se emplean son todas aquellas que trabajan a flote, al igual de los que ocurre con los señuelos que se usan en la pesca de spinning. 

Al promediar la primavera la tararira se encuentra sobre las costas de las lagunas. Es aconsejable entonces recorrer el ámbito antes de comenzar los ensayos, con el fin de trazarse el plan de pesca. Empezaremos en los lugares donde veamos tarariras en actividad. Es decir, comenzaremos en el mejor sitio y que de presentarse un corte en el pique (algo común en pequeños espacios) nos permitirá pasar al otro punto que hemos elegido.

Este informe sobre tarariras fue sacado casi textualmente del Manual básico para mar, lagos, ríos y lagunas “Aprenda a pescar”, que confeccionó la revista WEEKEND de la editorial PERFIL, este librito es increíble por lo bueno que es, ya que orienta muy bien sobre especies que uno no conoce o quiere intentar por primera vez, aun con las que uno cree que maneja muy bien, siempre aprende algo nuevo que sacaron los de más experiencia que uno. Espero que te guste. 

Desde Mendoza, Argentina, Gustavo R. Parisí (GURU).