| |
| Técnicas
de pesca: el "rock-fishing" |
 |
|
Texto
y fotos: Javier García-Egocheaga |
Como su nombre indica esta modalidad
de pesca marina se desarrolla sobre las rocas, o mejor
dicho, en un fondo rocoso lanzando desde la costa.
|
| |
No es que sea una modalidad nueva, sino que la progresiva
invasión de terminología anglosajona,
parece dar nuevo significado a las técnicas
tradicionales.
De hecho, todos los que lanzábamos a fondo
en los abruptos cortados de la cornisa cantábrica
estábamos practicando rock-fishing. ¡Y
nosotros sin enterarnos!
Pero en fin, dejando aparte estas anécdotas,
digamos terminológicas, la sustancia de esta
modalidad está precisamente en llegar con nuestro
aparejo hasta el hábitat de muchos peces que
denominamos genéricamente "de escollera"
o "de roca".
Lábridos, espáridos y serránidos
están entre las presas más codiciadas
y frecuentes de este tipo de pesca. Pero igualmente
habituales, aunque más modestas e incluso despreciadas
por muchos, son los góbidos y los blénidos,
muy abundantes ambos en las capas más someras.
Y dado que existen, como vemos, tantos peces que
viven en fondos rocosos, parece lógico que
los pescadores tratemos de llegar hasta ellos. El
problema que se presenta es que este tipo de fondos
suele ser bastante hostil para los aparejos de pesca.
De ahí que muchos se decanten por emplear aparejos
suspendidos, bien con flotador o a pulso, para evitar
las infructuosidades que jalonan estos lechos marinos.
Pero, por lo visto, estas técnicas no serían
en puridad "rock-fishing", sino que este
término corresponde en exclusiva al lanzado
a fondo.
|
|
| Así pues,
el equipo es, con ligeras variaciones, el mismo que
empleamos para el surf-casting y otras modalidades de
lanzado pesado. Sin embargo, la diferencia radica en
el aparejo. Y aquí es donde se cometen las mayores
equivocaciones.
Esto es así porque, inducidos
por el equipo, empleamos a su vez aparejos muy pesados
y montajes con lastres de entre 150 y 250 g. Además,
no solemos cuidar la forma y el diseño de estos
lastres, concebidos para pescar en fondos arenosos o
fangosos y que, en un lecho de rocas, se trabarán
sin remedio.
De ahí que mucha gente se abstenga
de pescar en roca por la sencilla razón de que
pierden demasiados aparejos y, con esto, desaproveche
unas zonas que pueden ser muy productivas. |
| 
| Así
pues, vamos a indicar cuál es el mejor aparejo
para estos casos:
- El plomo debe ser lo más ligero posible que
nos permita el equipo. En los fondos rocosos el pez
tiene refugio y protección, por lo que no debemos
obsesionarnos por alcanzar largas distancias ni grandes
profundidades, especialmente de noche.
- El plomo no debe tener aristas, ni garfios, ni cualquier
otro elemento de agarre, tan común hoy en los
lastres pesados de surf-casting.
- Además, existen plomos sujetos en estructuras
plásticas o similares que reducen en gran medida
el riesgo de trabarse entre las rocas.
- Podemos emplear un montaje con dos o tres anzuelos.
El riesgo de engancharse en el fondo no es tanto. Lo
que realmente suele quedar trabado es el plomo, no los
anzuelos.
- Es conveniente también amarrar el lastre con
un sedal menos resistente que el resto del aparejo.
Con esto evitaremos, en caso de enganche, perder todo
el aparejo. Otro tanto cabe decir de los anzuelos. Osea,
plantear un aparejo cuyas partes susceptibles de enganche
puedan ser desprendidas sin perder lo demás. |
| -
El aparejo idóneo nunca termina en el anzuelo,
es decir, el plomo queda por debajo de los anzuelos
y no al revés. La razón es que, los peces
que viven en fondos de roca encontrarán mejor
nuestro cebo suspendido a un par de palmos del lecho
marino. Esta distancia, además, será útil
para que el cebo no quede tapado por las algas o las
infructuosidades del fondo y será mucho más
visible y detectable.
Una vez que hemos visto las particularidades
de los montajes de rock-fishing, tendríamos que
fijarnos en los cebos. En este apartado, las diferencias
con el surf-casting son mucho menores. De hecho, las
carnadas para ambas modalidades son prácticamente
intercambiables, al margen de que un cebo que habita
en fondos arenosos funcione mejor ahí que sobre
un lecho rocoso. Siempre debemos procurar que el cebo
sea lo más natural posible, y eso incluye que
su hábitat se corresponda con el lugar donde
hemos lanzado el aparejo.
|
|
Pero en la práctica, se emplean las mismas carnadas,
sobre todo teniendo en cuenta que muchas de ellas son
casi universales para la pesca marina. Nos referimos
a las tiras de calamar, a las sardinas, a los anélidos
marinos (especialmente la gusana coreana y la de rosca),
etc. Ahora bien, un cangrejillo vivo, un ermitaño
o incluso los trozos centrales y más carnosos
de un gran cangrejo, pueden depararnos resultados insospechados
pescando en estos fondos de roca.

|
| |
|
|
|
|