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| Una semana en Quillén,
Argentina. |
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Una semana muy intensa de pesca continua en el Lago
Quillén a cola de rata.
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El 16 de Abril de
1999 termina la temporada truchera en la Patagonia
Argentina, coincidió también con nuestro último
día de pesca en la zona de Quillén, provincia
del Neuquen, desarmando nuestro campamento ya
hacíamos planes para regresar en la siguiente
temporada, es mas, el primer día estaríamos nuevamente
intentando con nuestras moscas, atadas durante
la temporada de invierno, la de la larga espera,
engañar a las grandes de la Boca del río Quillén,
las del lago, el Malalco, el Aluminé, que lugares,
todavía no nos habíamos ido que ya estábamos pensando
volver.
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| Lago
Quillén |
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Amanecer junto al río. |
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Y Dios quiso que
así sea, después de seis meses de planear hasta
lo mas mínimo
para que el viaje sea “redondo” partimos, de Mar
de Ajó,
el Viernes 15 de Noviembre, al mediodía,
junto a mis amigos hacia la zona de Aluminé, el
viaje seria largo pero siempre estamos dispuestos
a desandar la ruta, que a medida que pasan los
kilómetros se pone mas linda, después de cruzar literalmente la provincia de Buenos Aires
(hacia el sudoeste) pasamos
unos kilómetros por la de La Pampa, donde
la CAZA DEPORTIVA es famosa
mundialmente, hasta llegar a Río Colorado, Portal
de entrada a la Patagonia, provincia de Río Negro,
así luego de transitar una recta, de mas de 180
km. que nos lleva al Oeste,
comenzamos a desandar el bajo, medio y
alto valle del Río Negro, unos 400 km. rodeados
de chacras donde el esfuerzo del hombre y la magia
de la naturaleza llenan de Manzanas, Peras y una
cantidad de frutales que con su aroma en época
de cosecha acompaña nuestro viaje y así resulta
más ameno.
Luego de atravesar las pujantes ciudades
de Allen, Villa Regina y Cipolletti
entramos en la provincia de Neuquen última ciudad
del camino,
seguimos y así pasamos Plottier, Senillosa
y luego la ruta nos conduce a las ciudades
petroleras de Cutral Có y Plaza Huincul
para llegar a Zápala, una importante ciudad Patagónica.
Por la madrugada
comenzamos a desandar los últimos 140 Km.
(de ripio) prudentemente y disfrutando
del paisaje que comienza a deslumbrar con su hermosura
y diversidad de postales que en el se observan.
Pasamos por el hermoso parque nacional Laguna
Blanca un reservorio de flora y fauna autóctona
donde esta prohibida la pesca en todas sus modalidades
por ser reserva natural. Después, el espinazo
del zorro, la cuesta del Rahue, y por fin los
últimos kilómetros que nos separan de la
orilla del lago donde organizaremos nuestro
campamento, y a pescar!!. |
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Por fin... 16 de
Noviembre a las 6:45 a.m. estábamos Daniel, Claudio,
Javier y Yo, cambiándonos junto al lago, después
de 18 horas de viaje y de nuevo en Quillén, intentando
engañar a las grandes a las marrones del lago.
Después de un invierno
muy nevador se esperaban altas aguas, y así fue
las aguas estaban altas, frías y muy bien oxigenadas,
el primer día en el lago nos sacamos las ganas
de pescar las marrones que allí habitan, el primer
pique lo tuvo Claudio, pescando con línea de hundimiento
#7 y un stramer (Wooly Bugger negra), el pique
fue violento, de entrada pensamos que la cosa
no iba a ser fácil, era un digno oponente, después
de 15 minutos de dura lucha asomo una marrón,
macho de 58 cm. Que fue devuelta al medio. Minutos
después casteando justo en la caída de agua producto
del deshielo sentí que la zonker negra y verde
había sido tomada por un marrón, que se asomo
y salió
para refugiarse en el fondo, el volcán
Lanin era testigo de la pelea que mi oponente
brindaba, y con las últimas luces del día logre
arrimar a la costa al pez, foto y al agua.
Durante el regreso,
en el gomón, es cuando uno piensa en lo hermoso de este deporte, lo majestuoso
del lugar en el ocaso, la naturaleza, el compartir
con amigos el campamento, rodeados de bosques,
montañas, lagos, ríos y arroyos es como estar
en el paraíso, así es la Patagonia. Durante la
cena planeamos el itinerario a seguir al día siguiente. |
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Un párrafo aparte
merece la cena, para un mosquero no debe haber
mejor regalo después de un largo día de pesca
que un cordero patagonico al asador regado de
buen tinto mendocino (nada que envidiarle a un
Rioja) y como testigo la majestuosa noche cordillerana.
Es el momento donde
las experiencias se cuentan y así nacen los mitos,
donde la sobremesa invita a realzar la amistad
que nos brinda un deporte como el nuestro.
Y por último en el
final de la jornada, cuando ya todos duermen,
y uno le gana por un momento la pulseada al cansancio,
contemplo ese cielo extraordinario, lleno
de estrellas donde se dibujan los contornos de
los bosques, las montañas, eso me agrada, me agrada
ser mosquero.
El río Malalco, depara
toda un ida de pesca subiendo elevaciones y desandando
una huella por demás dificultosa en cuanto a la
vegetación. La característica del río Malalco
es lo cambiante, pasa de un río de llanura a un
típico río de montaña con innumerables correderas,
pozones, árboles caídos e infinidad de lugares
donde ellas acechan a la espera que la comida
pase, en fin, esto es lo que lo hace tan entretenido
para nosotros.
La pesca fue buenísima,
capturamos alrededor de una docena de truchas
cada uno ( PREDOMINAN LAS MARRONES) el tamaño,
alrededor del kilo, con mas de una de cerca de
los dos. Este fue el resultado de una jornada
de pesca en un cauce que siempre es rendidor .
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| Pescando
en el Malalco. |
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| Volcán
Lanin |
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| Atardecer
en Lago Quillén |
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Río
Malleo Neuquen Argentina
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Volcán
Lanin visto desde el Lago Paimun
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El
río Aluminé recibe en su trayecto distintos
afluentes, el Pulmari, Rucachoroi, Quillén, Malléo, hasta que el gran Chimeuín se
le une y juntos forman el magnífico Collón
Cúra. Esto lo
hace
un gran curso de agua con la posibilidad
de depararnos una pieza de excelente medida
y por consiguiente poder brindarnos uno
de esos días que nunca se nos borran de
nuestra memoria.
Nos despertamos
a las 4:00 a.m. con el fin de sortear los
58 Km. que nos separan del lugar de pesca,
y poder, con las
luces del alba, efectuar los primeros
lances que son los mas rendidores. Recorrer
el camino que nos separa del campamento
hasta el lugar de pesca es un disfrute para
los sentidos, el camino bordea en principio
unos 26 km.(ruta de ripio),
del río Quillén, hasta su confluencia
con el Aluminé
ahí tomamos el asfalto para desandar
los 18 km. que nos separa de Aluminé una
villa de montaña pegada al río de una belleza
muy singular donde paramos para aprovisionarnos
con los menesteres que consumiremos en el
día.
Los primeros
lances los efectuamos en la boca del lago
Aluminé, donde nace el río homónimo, el
segundo lance tuvo como resultado una Arco
Iris de 60 cm. el día comenzaba y todo se
conjugaba la pesca, el clima y ellas, las
truchas, estaban activas como nunca, era
un bello día, vaya si lo era.
Fuimos caminando
el río, aguas abajo, divididos en 2 grupos,
Las ninfas Prince bead head, y las Pheasant
Tail en anzuelos del 12 al 18 fueron las
más productivas en las correderas, mientras
que los pozones los pescamos con streamers,
Wooly Bugger, Marabú Muddler, Matuka (verde y marrón) y Black Ghost.
Después de
un almuerzo a la orilla del río y una tonificante
siesta continuamos la pesca en el río hasta
que el sol nos anuncio
que era hora de retirarse pues el
también lo estaba haciendo.
Fue
una buena jornada. |
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