| Pescando siluros
con el método alemán. Tercera parte. |
 |
|
| Texto y fotos
por Javier Hernández Racionero javihrac@granpesca.com |
En esta tercera parte aprenderemos cómo
montar el bajo, cómo situar nuestros aparejos y cómo
montar las cañas.

Posando con este siluro se aprecia la posición de
las cañas. El "pezqueñín" dió 75 kilos en
la báscula.
|
El
montaje del aparejo es bastante sencillo. Es similar
al que se utiliza para la pesca a la boloñesa, pero
a lo grande. Es muy sencillo. Se inserta a la línea
madre del Dacrón el veletón y por este mismo cavo, se
pasa el plomo. Al final de esta punto anudamos un esmerillón
de tamaño grande. El bajo de línea basta con anudar
sobre otro trozo de dacrón de la misma resistencia dos
poteras –si se emplea carpa como cebo- o dos anzuelos
– si por el contrario se emplea anguila-. Un/a debe
ir atado/a en el extremo de este bajo y el otro anzuelo
o potera a unos 20 o 30 centímetros del primero/a.
Hay que
estar muy atento a los nudos. Para fijarlos, se puede
utilizar una gota de pegamento ultrarrápido, de cianocrilato.
Para terminar nuestro montaje, como se puede observar
es muy sencillo, se le da el calado que sea necesario,
que se explicará líneas más abajo- y justo por encima
del veletón se ata a la misma línea madre otro esmerillón,
pero este será de los de menor tamaño. Para sujetarlo
simplemente se emplea un nudo de lazo o si se es muy
mañoso se puede emplear algún nudo más complejo, como
por ejemplo el nudo palomar.
Ya tenemos
las cañas montadas con sus aparejos. Antes de anzuelar
los cebos, se deben colocar las boyas de señalización
con sus correspondientes muertos. La distancia permitida
del borde de la orilla es como máximo de 50 metros,
con lo que hay que estar atento a esta longitud. |
|
Hay
diversas formas de colocar las boyas. Dos de las más
empleadas son las que se muestran en los gráficos,
aunque cualquier otra que las sitúe a diferentes distancias
de la orilla será buena. Entre ellas, es recomendable
que tengan cierto espacio, para así cubrir la mayor
cantidad de agua posible.
|
|
| |
|
La mayoría de los pescadores
que utilizan este sistema de pesca utilizan cuatro
cañas o mejor dicho cuatro montajes completos. Es
el mejor número. Con menos no se cubre todo el espacio
de agua entre las boyas y con un número mayor lo que
se puede conseguir son continuos enredos y las consiguientes
pérdidas de tiempo.
Para
la colocación de estas boyas se empleará la barca
y mucho mejor si se mueve a remo. Es más duro, cansado
y lento pero el silencio y el evitar ruidos en la
pesca del siluro es algo principal. En muchas ocasiones
montando la tercera caña se ha producido una picada
en la primera caña, si se hace este proceso con motor
es más complicado que esto ocurra.
Ya tenemos
las boyas situadas en los diferentes lugares. Ahora
ya podemos anzuelar y colocar el aparejo. |
Muy importante es el sacar
las cañas del agua y sujetarlas con los cañeros. Momento
delicado.
| Hay
que seguir un orden muy claro para no liar los hilos
en el siguiente montaje. Se debe empezar de izquierda
a derecha o a la inversa pero por riguroso orden.
Nos acercamos
en la barca con la caña con el cebo a la boya y atamos
al esmerillón del veletón una longitud de nylon
– el sedal comentado en materiales – siempre
mayor que la longitud total del bajo. Esta es desde
el primer anzuelo, el del extremo, hasta la boya. Se
debe dar un metro como mínimo más de sedal. Esto evitará
que se nos enrede el cebo sobre la cuerda del muerto
de la boya y nos asegurará la posición del cebo en un
mismo lugar, haga el viento u oleaje que haga. |
Ahora
llega el momento más crítico de este sistema. El extremo
del nylon libre se ata a la boya y soltando poco a
poco hilo de la caña, sin que se rompa ningún nudo,
nos vamos alejando de la poya y acercándonos a la
orilla. Este paso es mejor hacerlo entre varios pescadores.
Uno que controla la barca y otro que hace lo propio
con la caña y el hilo. Durante todo este tiempo se
ha tenido que mantener el sedal tenso, para que no
se produzcan enredos.
Ya en
tierra firme se sujeta la caña en el cañero y se tensa
el hilo.
Si durante
este proceso se ha roto el nylon en más de una ocasión,
-se ha de montar de nuevo la caña- se puede sustituir
por uno de mayor grosor. El diámetro es algo secundario
y la calidad del mismo también. Cualquier siluro de
mediano tamaño no le cuesta ningún trabajo romperlo
en la picada, que por otro lado es lo que debe hacer.
Si no lo hace el pez, al dar el cachete – para este
pez ha de ser enérgico y seco, e incluso asegurar
el clavado con un par de cachetes – seremos nosotros
con la caña los que produzcamos la rotura y quede
el aparejo con un enorme siluro a la suerte y habilidades propias. |
Pesando el animalito de
75 kilos. Toda una pieza. |
La profundidad que se le ha de
dar al aparejo es la misma que tiene el lugar donde
lo situamos menos dos palmos. Este emplazamiento es
el más seguro. La localización vertical del pez varía
mucho a lo largo del día, estando a escasos centímetros
de la superficie o pegados al fondo. Se tiende más por
esta opción por se la más habitual en el comportamiento
de este monstruo, aunque si se observa “movimiento”
en la superficie es igual de efectivo con medio metro
de calado.
Y por fin llega el esperado momento:
la picada. En este instante es cuando hay que tener
más paciencia y “dejarle comer” durante unos segundos.
El tiempo necesario para coger la caña y comenzar a
gritar llamando a los compañeros para que vean la jugada.
En ese preciso momento, con el hilo tenso se le da un
enérgico cachete para clavar al pez. Una vez enganchado
el pez, se comienza a recoger hilo, sin dar tregua al
pez y se regula el freno correctamente para cansar al
pez sin dañarle y sin tener el riesgo de partir. Mientras
se mantiene al pez, el resto de compañeros colocan la
barca y la dejan preparada, cerca del que tiene la caña
para que se suba. Una vez dentro de la barca todo el
equipo, mediante los remos, nos acercamos al pez para
trabajarlo desde más cerca y tener menos posibilidades
de que se nos enroque con el fondo. |
| Se debe tener mucho
cuidado con esta actitud del pez, ya que muy a menudo
se “plancha en el fondo” y la verdad es muy difícil,
por no decir imposible el subir a pulso un bicho de
50 kilos. Hay que estar continuamente dando vida al
pez, recogiendo y moviéndole con la caña hacia donde
nosotros queramos.
Ahora
el siluro está justo al borde de la embarcación. Este
momento requiere especial atención, ya que el peso del
pez al izarlo a la barca puede hacernos volcar. Los
pasos son los siguientes. Con los guantes de jardinero
puestos un compañero de pesca lo coge por la mandíbula
inferior. Debajo de esta hay una cavidad que parece
que está creada para esta función. Con la otra mano
y la ayuda de una alicate se desanzuela – la persona
que sujeta la caña debe destensar el hilo por si hace
algún movimiento brusco el siluro, para evitar clavarse
los anzuelos - . Atención que ahora el pez está suelto
y si no está lo suficientemente cansado o no está bien
sujeto se puede marchar y quedarnos sin el pez en nuestras
mismas narices.
Con la ayuda de otro compañero se sube a la barca
y se reposa sobre un plástico para no dañar al pez y
se traslada a la orilla.
Es
muy importante que durante todo este proceso la barca
esté equilibrada con el peso de los ocupantes para no
volcar. El peso del siluro puede ser igual o superior
al de algún pasajero de la barca y la puede perfectamente
desequilibrar y volcar.
|

Esquema resumen de esta
técnica tan efectiva.
Durante
el proceso de manipulación del pez hay que tratarlo
con un mimo especial. Ese pez se tiene que devolver
a su medio en las mejores condiciones posibles.
Sin más
esperamos que esta serie de artículos os ilustre la
pesca del siluro con el método más efectivo, el alemán
o por boyas. |
Si deseas información
sobre tarifas para la pesca del siluro con todo incluído
en Ribarroja o Mequinenza envíanos un email a email@granpesca.com |