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| El tamaño
de los señuelos. Primera parte. |
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El tamaño de señuelo a emplear, al
igual que el color, depende de un gran número de variables
y factores, que provienen tanto del medio como del
pez objeto de pesca.
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| En
cuanto al estado del agua, el principal factor que determina
el tamaño del engaño es la tonalidad que presentan.
A grandes rasgos pueden estar tomadas o ser cristalinas,
existiendo entremedias gran variedad de tonos.
El
que las aguas presenten tonalidades oscuras o estén
tomadas se debe a que tiene en suspensión un gran número
de partículas propiciadas por grandes lluvias, fuerte
viento, grandes entradas de agua, etc. o simplemente
por la estructura de lugar o composición.
Todo
esto afecta directamente a la visión del pez, reduciendo
sus posibilidades de detección del señuelo, por lo que
se deberán de utilizar señuelos de mayores dimensiones
que los que se emplearían con las aguas cristalinas.
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| Cuando
un pez ataca un artificial en aguas turbias, sino está
acostumbrado a este estado del agua, puede fallar en
su primer intento y tener que realizar otras “picadas”.
Con señuelos más grandes el pez morderá más fácilmente
alguna parte y se enganchará en los diferentes anzuelos.
La claridad del día es otro factor
que incide en la claridad del agua. En los días nublados
u oscuros por la proximidad de una tormenta, utilizaremos
los mismos tamaños que se han empleado en aguas turbias,
de medidas superiores a los empleados en días soleados
y despejados.
También es importante recordar que
en las primeras horas de la jornada de pesca y en las
próximas al ocaso, las aguas están más oscuras que a
lo largo del día por lo que se seguirá el mismo patrón
mencionado anteriormente. |
El ciclo de la vida también marca el tamaño que se
debe emplear. En primavera y principios de verano
cuando las aguas están llenas de pequeños alevines
que han eclosionado meses antes, el señuelo debe estar
en concordancia y a de ser de reducidas dimensiones,
aunque tampoco hay que olvidarse de que todavía los
peces que nacieron el año anterior tienen un tamaño
muy delicado y son fáciles presas de los ejemplares
adultos.
Así nos tendremos que decantar por señuelos muy pequeños
o medianamente grandes.
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A medida que se avanza en el tiempo, estos pequeños
peces, y los nacidos en año anterior, va aumentando
su tamaño, con lo que también se podrá aumentar nuestros
artificiales. Una vez avanzado el verano, será mejor
decantarse por otros factores, como por ejemplo la
actividad del pez, más que por el tamaño de la comida.
Por regla general la pesca en este período de tiempo
puede dividirse a su vez en dos formas bien distintas
de enfocarla. Por regla general, todas las especies
durante el período de estío, en las horas centrales
del día tienen menos actividad, ya que cualquier movimiento,
debido a las altas temperaturas, consume mucha energía.
En este momento, es preferible utilizar señuelos de
pequeñas dimensiones y manejados muy lentamente.
El motivo es que el pez se ha de asegurar que la
presa va a ser segura y que realmente su desplazamiento
va a merecer la pena, “energéticamente” hablando.
Por el contrario a medida que avanza la tarde y antes
y durante el ocaso – esto también es aplicable a las
primeras horas de la mañana- los peces salen de sus
apostaderos en busca de alimento. Este momento es
el mayor actividad y se debe de aprovechar empleando
señuelos de dimensiones más voluminosas que los empleados
a lo largo del día, donde cualquier atisbo de presa
será engullida sin dificultad por cualquier pez.
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| Algo similar
ocurre en los meses de otoño, cuando los peces se preparan,
en la mayoría de los casos, excepto lucio y lucioperca,
para pasar el crudo invierno. En esta época del año
se tenderán a emplear señuelos de mayor tamaño que el
resto de la temporada. Los peces pasto se ha alimentado
bien durante el verano y ha aumentado su tamaño considerablemente,
aparte del mencionado abastecimiento para el invierno
que hace que los depredadores estén muy activos. |
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